Siempre Sostenido por la Luz
Tips para conectar con tus Guías, Maestros y tu Mundo
Espiritual
Hay momentos
en nuestra vida en los que necesitamos sentir que no estamos solos.
No
necesariamente porque estemos rodeados de personas. Podemos tener familia,
amigos, compañeros de trabajo, seres queridos y aun así experimentar una
sensación profunda de soledad interior. Hay momentos en los que lo que
necesitamos no es simplemente que alguien nos escuche, sino sentir que existe
algo más grande sosteniéndonos, acompañándonos y ayudándonos a encontrar el
camino.
Para muchas
personas, ese "algo más" forma parte de su mundo espiritual.
Puede
manifestarse a través de la conexión con los Guías Espirituales, los Maestros,
los Ángeles, los seres de luz, los ancestros desde una mirada espiritual, la
energía universal, el propio Ser Superior o simplemente esa sensación íntima de
que existe una inteligencia mayor acompañando nuestro proceso.
Cada persona
puede darle un nombre diferente.
Y quizás eso
sea lo menos importante.
Lo
verdaderamente importante es aprender a abrir un espacio interior donde podamos
sentirnos acompañados, escuchar nuestra intuición, reconocer las señales que
aparecen en nuestra vida y permitirnos confiar un poco más en ese aspecto
espiritual que muchas veces permanece oculto detrás del ruido cotidiano.
Conectar con
nuestros Guías y Maestros no significa vivir esperando que aparezcan señales
extraordinarias.
Tampoco
significa abandonar nuestra capacidad de decidir, delegar nuestras
responsabilidades o esperar que una fuerza externa resuelva nuestra vida.
La conexión
espiritual auténtica nos invita precisamente a lo contrario: a conocernos más
profundamente, a escuchar nuestra voz interior, a desarrollar discernimiento, a
asumir responsabilidad sobre nuestras elecciones y a caminar con mayor
conciencia.
Nuestros
Guías no tienen por qué indicarnos cada paso.
Tal vez su
función sea ayudarnos a recordar que tenemos la capacidad de caminar.
Tal vez los
Maestros no vengan a darnos todas las respuestas.
Quizás nos
ayuden a formular las preguntas correctas.
Y quizá el
mundo espiritual no esté separado de nuestra vida cotidiana.
Quizás esté
presente en ella de maneras mucho más sencillas de lo que imaginamos.
La sensación de estar sostenidos
Una de las
experiencias espirituales más transformadoras puede ser sentir que no tenemos
que atravesarlo todo completamente solos.
Esto no
quiere decir que las dificultades desaparezcan.
La vida
continúa teniendo desafíos, pérdidas, cambios, incertidumbres y momentos de
dolor.
Pero algo
cambia cuando nuestra mirada interior cambia.
Una persona
puede atravesar una dificultad pensando:
"Estoy
completamente solo frente a esto."
Y otra puede
atravesar una situación semejante pensando:
"Voy a
hacer mi parte y, al mismo tiempo, voy a confiar en que existe una sabiduría
mayor acompañando mi proceso."
La
circunstancia puede ser la misma.
La
experiencia interior puede ser completamente diferente.
Sentirnos
sostenidos espiritualmente puede proporcionarnos calma, esperanza y confianza.
Puede ayudarnos a recordar que una etapa difícil no necesariamente significa
que nuestra vida haya perdido dirección.
A veces
simplemente estamos atravesando una parte del camino que todavía no
comprendemos.
Y aquí
aparece uno de los primeros aprendizajes de la conexión espiritual:
No siempre
necesitamos conocer el camino completo para poder dar el siguiente paso.
¿Qué significa conectar con nuestros Guías y Maestros?
Desde una
perspectiva espiritual, los Guías y Maestros pueden comprenderse como
presencias o niveles de conciencia que acompañan nuestro proceso evolutivo.
Algunas
tradiciones hablan de Guías Espirituales.
Otras hablan
de Maestros Ascendidos, Ángeles, Seres de Luz o protectores.
También
existen personas que sienten una conexión profunda con sus ancestros o con una
conciencia superior.
No existe
una única manera de comprender esta experiencia.
Por eso, cuando
hablamos de conectar con nuestros Guías y Maestros, podemos hacerlo desde una
mirada abierta y respetuosa, sin necesidad de convertir nuestras experiencias
internas en verdades absolutas.
La conexión
puede sentirse como una intuición.
Como una
certeza tranquila.
Como una
idea que aparece inesperadamente.
Como una
sensación de paz.
Como una
coincidencia significativa.
Como un
sueño.
Como una
frase que escuchamos justamente cuando necesitábamos escucharla.
Como una
persona que aparece en el momento adecuado.
O incluso
como un silencio profundo en el que dejamos de luchar internamente contra lo
que estamos viviendo.
La
espiritualidad puede expresarse de muchas formas.
Y aprender a
reconocerlas requiere sensibilidad, paciencia y discernimiento.
TIP 1: Crea un espacio diario
para el silencio
Uno de los
mayores obstáculos para conectar con nuestro mundo espiritual es el exceso de
ruido.
Vivimos
constantemente rodeados de información.
Mensajes.
Notificaciones.
Redes
sociales.
Noticias.
Opiniones.
Preocupaciones.
Tareas.
Pensamientos.
Conversaciones.
Y dentro de
todo ese movimiento pretendemos escuchar nuestra intuición.
Pero la
intuición no siempre grita.
Muchas veces
susurra.
Por eso, si
deseas comenzar a conectar con tus Guías y Maestros, crea diariamente unos
minutos de silencio.
No necesitas
comenzar con una hora de meditación.
Puedes
comenzar con cinco o diez minutos.
Apaga el
teléfono.
Busca un
lugar tranquilo.
Siéntate
cómodamente.
Respira
lentamente.
Cierra los
ojos.
Y
simplemente permanece presente.
No busques
inmediatamente recibir un mensaje.
No intentes
provocar una experiencia extraordinaria.
Solo crea
espacio.
Puedes decir
interiormente:
"Estoy
dispuesto a escuchar. Estoy dispuesto a recibir aquello que sea para mi mayor
bienestar y evolución."
Después
permanece en silencio.
Quizás no
ocurra nada.
Y eso está
bien.
La conexión
espiritual no siempre se manifiesta inmediatamente.
Estás
aprendiendo a escuchar.
TIP 2: Habla con tus Guías
desde el corazón
No necesitas
utilizar palabras complicadas.
Tampoco
necesitas conocer rituales especiales.
Puedes
hablar con tus Guías y Maestros de una manera sencilla.
Como
hablarías con alguien en quien confías.
Puedes
hacerlo mentalmente o en voz alta.
Puedes
decir:
"Guías
que me acompañan, ayúdenme a ver con claridad."
"Muéstrenme
aquello que necesito comprender."
"Acompáñenme
en este proceso."
"Ayúdenme
a reconocer qué necesito aprender."
"Permítanme
sentir su presencia de una manera que pueda comprender."
Lo importante
no es la perfección de las palabras.
Es la
intención.
Cuando
hablamos desde el corazón, estamos estableciendo una disposición interna.
Estamos
diciendo:
"Estoy
abierto."
Y esa
apertura puede transformar nuestra manera de percibir.
TIP 3: Aprende a distinguir
intuición de miedo
Este punto
es fundamental.
No todo
pensamiento que aparece en nuestra mente es una guía espiritual.
No toda
sensación es una señal.
No toda
coincidencia tiene necesariamente un significado espiritual.
El
discernimiento es una parte esencial del camino.
Muchas veces
confundimos intuición con miedo.
El miedo
suele ser urgente.
La intuición
profunda puede ser firme, pero no necesariamente desesperada.
El miedo
puede decir:
"¡Hazlo
ahora porque algo terrible va a suceder!"
La intuición
puede sentirse más parecida a:
"Esto
no se siente bien."
Existe una
diferencia.
El miedo
suele generar tensión, obsesión y necesidad de controlar.
La intuición
puede aparecer como una percepción clara, sencilla y silenciosa.
Por eso,
antes de interpretar una señal, observa cómo te hace sentir.
¿Te lleva a
la calma o a la obsesión?
¿Te ayuda a
actuar con mayor conciencia o te impulsa a reaccionar?
¿Te permite
tomar responsabilidad o te hace depender completamente de una señal externa?
Estas
preguntas ayudan a desarrollar discernimiento.
TIP 4: Lleva un diario
espiritual
Una
herramienta sencilla y poderosa es tener un cuaderno destinado exclusivamente a
tu proceso espiritual.
Puedes
escribir allí tus preguntas, sueños, intuiciones, emociones, experiencias y
coincidencias significativas.
Por ejemplo:
"Hoy
pedí claridad sobre una situación y durante el día apareció una conversación
relacionada con aquello que estaba preguntándome."
No necesitas
decidir inmediatamente qué significa.
Simplemente
regístralo.
Con el
tiempo podrás observar patrones.
Quizás
descubras que determinados símbolos aparecen repetidamente.
Tal vez
determinados sueños se presentan antes de momentos importantes.
Quizás notes
que determinadas intuiciones terminan ayudándote a tomar mejores decisiones.
El diario no
sirve para convertir cada acontecimiento en una señal.
Sirve para
desarrollar observación.
Y la
observación aumenta nuestra conciencia.
TIP 5: Formula preguntas
claras
Cuando
buscamos orientación espiritual, muchas veces hacemos preguntas demasiado
generales.
"¿Qué
va a pasar con mi vida?"
"¿Qué
tengo que hacer?"
"¿Cuándo
llegará mi felicidad?"
Preguntas de
ese tipo pueden generar ansiedad porque estamos intentando conocer todo el
futuro.
Una pregunta
más consciente podría ser:
"¿Qué
necesito aprender de esta situación?"
"¿Qué
aspecto de mí necesita ser observado?"
"¿Qué
puedo hacer hoy para avanzar?"
"¿Qué
necesito soltar?"
"¿Dónde
estoy actuando desde el miedo?"
"¿Qué
puedo hacer para recuperar mi equilibrio?"
Estas
preguntas cambian completamente nuestra relación con la espiritualidad.
Ya no
estamos buscando que alguien decida por nosotros.
Estamos
buscando comprensión.
Y la
comprensión nos devuelve nuestro poder personal.
TIP 6: Aprende a reconocer las
señales sin obsesionarte
Las personas
que comienzan a explorar su espiritualidad pueden experimentar algo muy común.
Empiezan a
buscar señales en absolutamente todo.
Ven un
número repetido.
Una
mariposa.
Una canción.
Una palabra.
Una pluma.
Una hora
determinada.
Una persona.
Y
rápidamente piensan:
"Esto
debe ser un mensaje."
Puede
existir una experiencia espiritual significativa detrás de algunas
coincidencias.
Pero también
necesitamos mantener los pies en la tierra.
No
necesitamos convertir cada acontecimiento cotidiano en una señal.
Una señal
espiritual auténticamente significativa no debería convertirse en una fuente
constante de ansiedad.
Si para
encontrar orientación necesitamos interpretar absolutamente todo lo que sucede,
podemos terminar perdiendo nuestra propia capacidad de discernimiento.
La
espiritualidad debería ampliar nuestra conciencia, no reducirla.
TIP 7: Conecta con la
naturaleza
La
naturaleza puede convertirse en una gran maestra espiritual.
Caminar
entre árboles.
Observar el
cielo.
Sentir el
viento.
Escuchar el
agua.
Contemplar
una puesta de sol.
Cuidar una
planta.
Observar el
movimiento de las estaciones.
Todo esto
puede ayudarnos a recordar que la vida tiene ritmos.
Nosotros
también tenemos ritmos.
La
naturaleza no intenta florecer antes de tiempo.
El árbol no
se desespera porque durante el invierno no tiene hojas.
El río no
necesita saber dónde estará dentro de diez kilómetros para continuar avanzando.
Hay una
sabiduría en esa entrega.
Cuando nos
acercamos a la naturaleza desde una actitud contemplativa, podemos comenzar a
sentir que nuestra conexión espiritual no necesita ser complicada.
Puede ser
profundamente sencilla.
TIP 8: Utiliza la meditación
como puente
La
meditación puede ayudarnos a disminuir el ruido mental.
Puedes
comenzar con una práctica muy sencilla.
Siéntate
cómodamente.
Coloca los
pies apoyados en el suelo.
Respira
profundamente.
Inhala
lentamente.
Exhala
lentamente.
Imagina una
luz suave alrededor de ti.
No necesitas
forzar ninguna imagen.
Simplemente
permite que aparezca una sensación de calma.
Después
puedes decir:
"Me
abro a recibir únicamente aquello que esté alineado con mi bienestar, mi
conciencia y mi evolución."
Permanece
algunos minutos.
Después
pregunta:
"¿Qué
necesito comprender hoy?"
Y escucha.
No busques
inmediatamente una respuesta.
Tal vez
aparezca una palabra.
Una
sensación.
Una imagen.
Un recuerdo.
Una idea.
O
simplemente silencio.
Todo eso
forma parte del proceso de observación interior.
TIP 9: Aprende a agradecer
antes de pedir
Muchas veces
nos acercamos a la espiritualidad únicamente cuando necesitamos algo.
"Necesito
ayuda."
"Necesito
que esto cambie."
"Necesito
una señal."
"Necesito
saber qué hacer."
Pero la
gratitud puede transformar profundamente nuestra conexión.
Puedes
comenzar tu práctica diciendo:
"Gracias
por la vida."
"Gracias
por este día."
"Gracias
por las personas que me acompañan."
"Gracias
por aquello que estoy aprendiendo."
"Gracias
incluso por aquello que todavía no comprendo."
La gratitud
no significa negar las dificultades.
Significa
reconocer que, incluso dentro de ellas, existen aprendizajes, oportunidades y
momentos de conciencia.
TIP 10: Confía en tu propia
capacidad de recibir
Uno de los
mayores obstáculos espirituales es pensar:
"Yo no
tengo intuición."
"Yo no
puedo sentir nada."
"Otros
reciben mensajes, pero yo no."
"Yo no
veo señales."
Cada persona
tiene una manera diferente de experimentar su mundo interior.
No todos
tienen experiencias visuales.
No todos
escuchan una voz interior clara.
No todos
tienen sueños significativos.
Algunas
personas sienten.
Otras
perciben.
Otras tienen
intuiciones.
Otras
encuentran respuestas mientras escriben.
Otras
reciben claridad mientras caminan.
No compares
tu experiencia espiritual con la de otra persona.
Tu camino es
tuyo.
TIP 11: Permite que tus Guías
te acompañen sin entregarles tu poder
Este es uno
de los aprendizajes más importantes.
Conectar con
nuestros Guías no significa dejar de tomar decisiones.
No significa
preguntar espiritualmente cada cosa que debemos hacer.
"¿Qué
ropa me pongo?"
"¿Voy o
no voy?"
"¿Llamo
o no llamo?"
"¿Acepto
este trabajo?"
"¿Hablo
con esta persona?"
La
espiritualidad puede acompañar nuestras decisiones, pero no debería reemplazar
nuestra capacidad de decidir.
Nuestros
Guías, desde la perspectiva espiritual, pueden ser vistos como acompañantes.
Pero
nosotros seguimos caminando.
La
responsabilidad de nuestra vida continúa siendo nuestra.
Esto también
nos protege de caer en dependencias espirituales.
Una conexión
sana aumenta nuestra autonomía.
Una conexión
que genera dependencia constante merece ser revisada.
TIP 12: Presta atención a los
mensajes que llegan como paz
No siempre
necesitamos una señal espectacular.
A veces la
respuesta llega como paz.
Estamos
preocupados por algo durante días y, de repente, sentimos:
"Está
bien. Voy a atravesarlo."
No
necesariamente sabemos cómo terminará.
Pero algo
dentro de nosotros deja de luchar.
Esa
tranquilidad puede ser profundamente significativa.
Quizás la
guía espiritual no consista en decirnos exactamente qué ocurrirá.
Quizás
consista en ayudarnos a recordar que podemos atravesar lo que venga.
TIP 13: Observa tus sueños
Los sueños
pueden convertirse en una puerta hacia nuestro mundo interior.
Pero también
aquí necesitamos discernimiento.
No todo
sueño es necesariamente un mensaje espiritual.
Muchos
sueños son producto de nuestras experiencias, emociones, recuerdos y procesos
mentales.
Sin embargo,
algunos sueños pueden sentirse particularmente intensos, simbólicos o
significativos.
Puedes
registrarlos al despertar.
Escribe todo
lo que recuerdes.
Personas.
Lugares.
Colores.
Sensaciones.
Palabras.
Símbolos.
Después
pregúntate:
"¿Qué
representa esto para mí?"
No busques
inmediatamente un diccionario universal de símbolos.
Tu propio
significado personal puede ser mucho más importante.
Una misma
imagen puede representar cosas diferentes para diferentes personas.
TIP 14: Limpia tu espacio
interior
Cuando
queremos conectar con la espiritualidad, muchas veces pensamos en limpiar
energéticamente nuestra casa.
Eso puede
formar parte de nuestras prácticas personales.
Pero existe
otra limpieza mucho más importante:
la limpieza
interior.
Pregúntate:
¿Qué pensamientos
estoy alimentando?
¿Qué
emociones estoy acumulando?
¿Qué
personas ocupan demasiado espacio en mi mente?
¿Qué
situaciones continúo repitiendo?
¿Qué
necesito perdonar?
¿Qué
necesito soltar?
¿Qué estoy
intentando controlar?
Nuestra
conexión espiritual puede hacerse más clara cuando dejamos de llenar nuestra
mente de preocupaciones innecesarias.
No se trata
de no tener pensamientos negativos.
Se trata de
no convertirlos en nuestra identidad.
TIP 15: Trabaja en elevar tu
vibración desde acciones concretas
Hablar de
elevar la vibración no debería quedarse únicamente en conceptos espirituales.
Nuestra
manera de vivir también forma parte de nuestra energía.
Elevar
nuestra vibración puede significar:
Hablar con
más amor.
Poner
límites.
Dejar de
alimentar conflictos.
Cuidar
nuestro cuerpo.
Descansar.
Agradecer.
Perdonar.
Ayudar.
Escuchar.
Ser
honestos.
Dejar de
juzgar constantemente.
Alejarnos de
aquello que nos destruye.
Elegir
pensamientos más conscientes.
No significa
estar felices todo el tiempo.
Una persona
espiritual también puede sentir tristeza, enojo, miedo o cansancio.
La
diferencia está en cómo procesa esas emociones.
No se trata
de negar lo que sentimos.
Se trata de
aprender a atravesarlo sin quedar atrapados.
TIP 16: Crea un pequeño ritual
diario de conexión
No necesitas
realizar grandes ceremonias.
Puedes crear
un ritual sencillo.
Por la
mañana:
"Gracias
por este nuevo día. Guías y Maestros que me acompañan, ayúdenme a caminar hoy
con claridad, conciencia y amor."
Durante el
día:
"Muéstrame
qué necesito observar."
Por la
noche:
"Gracias
por todo lo aprendido hoy. Ayúdame a integrar aquello que mi alma necesita
comprender."
Tres
momentos.
Tres
pequeñas pausas.
Una
intención.
Con el
tiempo, esta práctica puede convertirse en un puente hacia tu mundo interior.
TIP 17: No tengas miedo de
pedir protección
Si dentro de
tu práctica espiritual trabajas con la idea de protección energética, puedes
establecer una intención clara antes de realizar cualquier práctica.
Por ejemplo:
"Me
rodeo de luz, amor y protección. Permito únicamente aquello que esté alineado
con mi bienestar, mi conciencia y mi evolución."
No necesitas
hacerlo desde el miedo.
La
protección espiritual no debería convertirse en una obsesión.
No
necesitamos sentir que todo lo que nos rodea es peligroso.
La verdadera
protección también puede ser aprender a poner límites, cuidar nuestra salud
emocional, elegir nuestras compañías y alejarnos de ambientes que nos hacen
daño.
La
espiritualidad y el sentido común pueden caminar juntos.
TIP 18: Aprende a esperar
Vivimos en
una época donde queremos respuestas inmediatas.
Preguntamos
y queremos saber.
Pedimos una
señal y queremos verla inmediatamente.
Pero el
mundo interior tiene sus propios tiempos.
Hay
preguntas que necesitan madurar.
Hay
respuestas que solamente podemos comprender después de vivir determinadas
experiencias.
Hay
aprendizajes que no pueden adelantarse.
Por eso,
después de realizar una pregunta espiritual, aprende a esperar.
Puedes
decir:
"Estoy
dispuesto a recibir la respuesta cuando esté preparado para comprenderla."
Esta frase
contiene una gran sabiduría.
Porque
quizás el problema no sea que no recibimos respuestas.
Quizás
todavía no estamos preparados para comprenderlas.
TIP 19: Permite que la vida
también sea tu maestra
A veces
esperamos que nuestros Maestros se presenten de una manera extraordinaria.
Pero quizá
una conversación cotidiana pueda enseñarnos algo.
Quizás una
relación difícil nos muestre dónde necesitamos poner límites.
Quizás una
pérdida nos enseñe a soltar.
Quizás una
persona nos muestre una herida que necesitábamos reconocer.
Quizás un
fracaso nos obligue a cambiar de dirección.
Quizás una
oportunidad inesperada nos recuerde que la vida continúa abriendo caminos.
No necesitamos
separar completamente lo espiritual de lo cotidiano.
La vida
puede ser nuestra escuela.
Y cada
experiencia puede convertirse en una oportunidad de conciencia.
TIP 20: Recuerda que no estás
obligado a tener experiencias extraordinarias
Este punto
merece especial atención.
Existe mucha
información espiritual que presenta experiencias extraordinarias como si fueran
indispensables.
Visiones.
Mensajes.
Experiencias
energéticas intensas.
Sincronicidades
permanentes.
Pero una
vida espiritual profunda puede ser silenciosa.
Puede
consistir en aprender a amar mejor.
En perdonar.
En poner
límites.
En cuidar
nuestra energía.
En dejar de
repetir patrones.
En escuchar
nuestro corazón.
En vivir con
mayor conciencia.
En tratar a
los demás con respeto.
En elegir
desde el amor en lugar del miedo.
Eso también
es espiritualidad.
Quizás
incluso sea una de las formas más profundas de espiritualidad.
Sentir que nuestros Guías
están cerca
Cuando
comenzamos a desarrollar esta conexión, puede aparecer una sensación muy
especial.
No
necesariamente vemos a nadie.
No
escuchamos una voz.
No ocurre
nada espectacular.
Simplemente
sentimos:
"No
estoy solo."
Es una
sensación interior.
Una
confianza tranquila.
Una especie
de certeza difícil de explicar.
Puede
aparecer durante una meditación.
Mientras
caminamos.
Antes de
dormir.
En medio de
una dificultad.
Durante una
oración.
Mientras
observamos el cielo.
O incluso en
un momento completamente cotidiano.
Y quizás ese
sea uno de los mayores regalos de la espiritualidad:
recordarnos
que la vida puede tener una dimensión que no siempre podemos explicar
racionalmente.
Cuando no sientas nada
También
habrá días en los que no sentirás absolutamente nada.
No tendrás
intuiciones.
No
aparecerán señales.
La
meditación parecerá aburrida.
No
recordarás tus sueños.
Sentirás
desconexión.
No significa
que hayas perdido tu conexión espiritual.
Significa
que eres humano.
La conexión
no puede depender de sentir algo extraordinario todos los días.
Hay etapas
de expansión y etapas de silencio.
Hay momentos
de claridad y momentos de incertidumbre.
Hay momentos
en los que sentimos profundamente nuestra espiritualidad y otros en los que
simplemente necesitamos descansar.
Permítete
ambos.
No
conviertas tu camino espiritual en otra obligación.
La conexión comienza dentro de nosotros
Quizás uno
de los mayores descubrimientos de este camino sea comprender que la búsqueda
espiritual no consiste únicamente en mirar hacia arriba.
También
consiste en mirar hacia dentro.
Porque
muchas veces buscamos a nuestros Guías mientras evitamos escucharnos.
Buscamos
mensajes mientras ignoramos lo que sentimos.
Pedimos
señales mientras sabemos perfectamente que determinada situación ya no nos hace
bien.
Preguntamos
qué camino tomar mientras nuestro corazón lleva mucho tiempo intentando
mostrarnos una dirección.
La conexión
espiritual también implica honestidad interior.
Preguntarnos:
"¿Qué
sé y no quiero aceptar?"
"¿Qué
siento y estoy intentando negar?"
"¿Qué
decisión estoy evitando?"
"¿Qué
necesito soltar?"
"¿Qué
parte de mí necesita amor?"
Estas
preguntas pueden abrir puertas mucho más profundas que cualquier señal externa.
Un ejercicio para sentirte
sostenido
Puedes
realizar este ejercicio antes de dormir.
Busca un
lugar tranquilo.
Siéntate o
acuéstate cómodamente.
Respira
lentamente.
Coloca una
mano sobre tu corazón.
Cierra los
ojos.
Imagina una
luz suave descendiendo sobre ti.
No necesitas
visualizarla perfectamente.
Simplemente
imagínala.
Después di interiormente:
"Me
permito sentirme acompañado."
"Me
permito soltar por un momento aquello que no puedo controlar."
"Confío
en que puedo recibir orientación."
"Confío
en mi capacidad para escuchar."
"Confío
en mi capacidad para decidir."
"Estoy
dispuesto a aprender."
"Estoy
dispuesto a crecer."
"Estoy
dispuesto a caminar."
Permanece
unos minutos respirando.
Y finalmente
pregunta:
"¿Qué
necesito recordar hoy?"
No busques
una respuesta inmediata.
Quédate en
silencio.
Quizás
llegue una palabra.
Una
sensación.
Un recuerdo.
Una imagen.
O
simplemente tranquilidad.
Después
agradece.
No necesitas
demostrar nada.
No necesitas
comprobar nada.
Solo
practicar la presencia.
Cuando sentimos que la vida
nos sostiene
Existe una
diferencia entre querer controlar nuestra vida y aprender a confiar en ella.
Controlar
significa pensar:
"Tengo
que saber exactamente qué va a suceder."
Confiar
significa:
"No sé
exactamente qué ocurrirá, pero puedo estar presente y responder a lo que
llegue."
Esta
diferencia puede cambiar nuestra experiencia.
La
espiritualidad no necesariamente elimina la incertidumbre.
Puede
enseñarnos a vivir con ella.
No siempre
podremos saber qué ocurrirá mañana.
Pero podemos
aprender a estar presentes hoy.
No siempre
podremos evitar una pérdida.
Pero podemos
aprender a atravesarla.
No siempre
podremos cambiar a otra persona.
Pero podemos
cambiar nuestra manera de relacionarnos con ella.
No siempre
podremos controlar las circunstancias.
Pero podemos
trabajar sobre nuestra respuesta.
Y quizás ahí
encontremos una de las formas más profundas de sentirnos sostenidos.
No porque
alguien vaya a vivir nuestra vida por nosotros.
Sino porque
comenzamos a recordar que dentro de nosotros existe una capacidad enorme para
atravesarla.
Nuestros Guías como
acompañantes del camino
Desde una
mirada espiritual, podemos imaginar a nuestros Guías y Maestros caminando a
nuestro lado.
No delante
de nosotros obligándonos a seguir un camino.
No detrás de
nosotros empujándonos.
Sino cerca.
Acompañando.
Observando.
Inspirando.
Recordándonos
nuestra propia luz.
Quizás no
siempre eviten nuestros obstáculos.
Quizás nos
ayuden a descubrir la fuerza que necesitamos para atravesarlos.
Quizás no
quiten nuestras preguntas.
Quizás nos
enseñen a convivir con ellas hasta que llegue el momento de comprender.
Quizás no
nos den todo aquello que pedimos.
Quizás nos
ayuden a recibir aquello que realmente necesitamos.
Y esto puede
cambiar profundamente nuestra relación con la espiritualidad.
Porque
dejamos de buscar únicamente respuestas.
Comenzamos a
buscar conciencia.
La verdadera señal puede ser
cómo cambia tu vida
Existe una
pregunta que puede ayudarte a discernir si tu práctica espiritual está siendo
beneficiosa:
¿Esta
conexión me está ayudando a vivir mejor?
Si tu
espiritualidad te ayuda a sentir más paz, responsabilidad, compasión, claridad,
amor y conciencia, probablemente estás construyendo una relación saludable con
ella.
Si, por el
contrario, te lleva a vivir con miedo constante, dependencia, obsesión,
aislamiento o incapacidad para tomar decisiones por ti mismo, conviene
detenerse y revisar la manera en que estás interpretando la espiritualidad.
La verdadera
conexión debería acercarte más a la vida.
Más a ti.
Más al amor.
Más a la
responsabilidad.
Más a la
conciencia.
No debería
alejarte de todo aquello que te permite vivir de manera equilibrada.
Un camino que no termina
Conectar con
nuestros Guías y Maestros no es una meta que alcanzamos una vez y para siempre.
Es un
camino.
Cada etapa
de nuestra vida puede abrir una nueva forma de conexión.
Cuando somos
niños, quizás percibimos el mundo de una manera.
Cuando
atravesamos una crisis, nuestra espiritualidad puede transformarse.
Cuando
sanamos heridas, podemos comenzar a percibir nuevas dimensiones de nosotros
mismos.
Cuando
aprendemos a soltar, nuestra conexión puede hacerse más profunda.
Cuando
dejamos de buscar respuestas afuera, quizás descubrimos que muchas respuestas
estaban esperando dentro.
Por eso no
tengas prisa.
No necesitas
convertirte en alguien diferente.
No necesitas
tener experiencias extraordinarias.
No necesitas
demostrarle a nadie que estás conectado espiritualmente.
Tu proceso
es íntimo.
Tu camino es
único.
Y quizás uno
de los mayores secretos sea aprender a disfrutarlo.
Realmente nunca estás
completamente solo
Puede haber
momentos en los que la vida parezca demasiado pesada.
Momentos en
los que no entiendas por qué están ocurriendo determinadas cosas.
Momentos en
los que no encuentres respuestas.
Momentos en
los que tengas miedo.
Momentos en
los que necesites llorar.
Momentos en
los que simplemente quieras detenerte.
En esos
momentos puedes recordar algo:
No necesitas
conocer todo el camino.
Solo
necesitas dar el próximo paso.
Puedes
respirar.
Puedes pedir
orientación.
Puedes
escuchar.
Puedes
observar.
Puedes
confiar.
Puedes pedir
ayuda a las personas que te quieren.
Puedes
cuidar de ti.
Puedes
volver a tu centro.
Y desde tu
propia creencia espiritual, puedes permitirte sentir que existe una presencia
mayor acompañándote.
Tus Guías.
Tus
Maestros.
Tu Ser Superior.
La energía
universal.
Dios.
El Universo.
La
conciencia.
La forma en
que cada persona lo nombre dependerá de su propia experiencia y creencias.
Lo
importante es aquello que esa conexión despierta en ti.
Si te ayuda
a recordar que eres valioso.
Si te ayuda
a encontrar fuerza.
Si te ayuda
a vivir con mayor conciencia.
Si te ayuda
a amar.
Si te ayuda
a perdonar.
Si te ayuda
a soltar.
Si te ayuda
a confiar.
Entonces esa
conexión puede convertirse en un hermoso recurso para tu camino interior.
Y quizás,
con el tiempo, descubras algo todavía más profundo.
Que sentirte
sostenido no significa que nunca tendrás dificultades.
Significa
que cuando aparezcan, podrás atravesarlas de otra manera.
Con más
conciencia.
Con más
confianza.
Con más
amor.
Con más
presencia.
Y quizás una
noche, después de todo lo vivido, puedas cerrar los ojos, respirar
profundamente y decir:
"No
conozco todo lo que viene, pero confío en que puedo caminar hacia ello."
Entonces
quizá puedas sentirlo.
No como una
voz.
No como una
señal extraordinaria.
Sino como
una paz profunda.
Una
sensación silenciosa.
Una certeza
interior.
La certeza
de que, incluso cuando no puedes ver todo lo que te acompaña, no necesariamente
significa que estés solo.
Tal vez
simplemente estás aprendiendo a sentir aquello que siempre estuvo allí.
A tu lado.
En silencio.
Con
paciencia.
Esperando
que vuelvas a escuchar.
Y cuando
vuelves a escuchar, descubres que la espiritualidad no era necesariamente algo
lejano que tenías que alcanzar.
Quizás era
una puerta que siempre estuvo dentro de ti.
Y esa puerta
se abre cada vez que eliges el silencio sobre el ruido.
La confianza
sobre el miedo.
El amor
sobre la lucha.
La
conciencia sobre la reacción.
La
aceptación sobre el control.
Y el corazón
sobre la necesidad de tener todas las respuestas.
Quizás
conectar con tus Guías y Maestros no sea aprender a mirar hacia otro mundo,
sino aprender a mirar de una manera diferente este mundo que ya habitas.
Y desde esa
nueva mirada, caminar.
Paso a paso.
Día a día.
Con los pies
en la tierra y el corazón abierto.
Recordando
siempre que tu camino espiritual no consiste en escapar de la vida.
Consiste en
aprender a vivirla con mayor conciencia.
Y que,
aunque no siempre puedas comprender cómo, dónde o de qué manera, puedes
permitirte sentir una certeza:
estás siendo
acompañado en tu proceso de despertar, aprendizaje y evolución.
Nadie camina
solo; espero que este post te resulte de ayuda, muchas veces sentimos que lo
que hacemos no tiene sentido, sin embargo siempre lo que hacemos tiene valor,
tiene propósito, aun cuando todavía no este claro para nosotros.
Mucha Luz en
tu camino.
Jorge
Magallanes.

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