Como diferenciar a tus Guías y Maestros cuando entras en tus registros akashicos


 


Esta es una de las preguntas más importantes y también más delicadas en el camino espiritual. Una de las respuestas con más claridad, sin idealizar, porque aquí es donde muchas personas se confunden.

Cuando entras en tus “registros akáshicos”, lo que percibes puede venir de distintos niveles:

  • tu mente (pensamientos propios),
  • tu inconsciente (memorias, emociones),
  • tu intuición real,
  • y, en algunos casos, una conexión más profunda que muchas tradiciones llaman “guías”.

El punto clave no es tanto quién habla, sino desde qué frecuencia viene el mensaje.

 

Señales de que el mensaje es de una guía auténtica (o conciencia elevada)

1. No hay miedo ni urgencia

Los mensajes reales:

  • no presionan
  • no asustan
  • no imponen decisiones

Una guía genuina nunca te diría:

“Tenés que hacer esto ya o todo va a salir mal”

En cambio, el tono es:

  • calmo
  • claro
  • respetuoso de tu proceso

 

2. No alimenta el ego espiritual

Si el mensaje dice cosas como:

  • “sos elegido”
  • “sos superior a otros”
  • “tenés una misión especial que nadie más tiene”

👉 Eso suele venir del ego o de una fantasía compensatoria, no de una guía elevada.

Las guías reales:

  • no te separan de los demás
  • te vuelven más humano, no más “especial”

 

3. La información es simple y directa

Las verdaderas percepciones:

  • no son rebuscadas
  • no necesitan adornos
  • llegan como una certeza tranquila

No es un discurso largo. Es más bien:

“Esto es por acá”
“Esto ya lo sabías”

 

4. Se siente en el cuerpo

Esto es clave y pocas veces se dice.

Cuando la conexión es genuina:

  • el cuerpo se relaja
  • la respiración se vuelve más suave
  • hay una sensación de paz o expansión

Cuando no es claro:

  • hay tensión
  • ansiedad
  • duda constante

El cuerpo no miente.

 

5. No reemplaza tu responsabilidad

Una guía real nunca decide por vos.

No te dice:

  • con quién estar
  • qué hacer exactamente
  • cómo vivir tu vida

Te orienta, pero siempre deja espacio a tu elección.

 

Señales de alerta (muy importantes)

Cuidado si aparecen:

  • mensajes contradictorios constantes
  • dependencia de “consultar todo”
  • sensación de confusión después de la sesión
  • necesidad de validación externa

Eso suele indicar que:
👉 estás en diálogo con tu mente o emociones, no con una guía clara.

 

Una verdad profunda (y poco popular)

Muchas veces, lo que llamamos “guías” es en realidad:
👉 nuestra propia conciencia profunda intentando ordenarnos.

Y eso no es menos valioso.

De hecho, el verdadero camino es:

pasar de “escuchar voces externas” a reconocer tu propia sabiduría interna.

 

Ejercicio simple para discernir

La próxima vez que entres en registros, preguntá:

“¿Este mensaje me trae paz o me genera tensión?”

Y después:

“¿Esto me hace más libre o más dependiente?”

Si hay paz y expansión → vas bien
Si hay miedo o confusión → frená, salí, y volvé a tu centro

No se trata de volverte un canal perfecto, sino de volverte cada vez más honesto con lo que sentís.

Las verdaderas guías (si querés llamarlas así):

  • no te alejan de vos
  • te devuelven a vos

 

Meditación Guiada: Diferenciar Intuición vs Mente

Buscá un lugar tranquilo…
Sentate o recostate en una posición cómoda…
Y suavemente cerrá los ojos…

Tomá una respiración profunda…
Inhalá por la nariz…
Y exhalá lentamente por la boca…

Otra vez… inhalá…
Y al exhalar… soltá el peso del día…

Dejá que tu cuerpo se relaje…
Aflojá el rostro… los hombros… el pecho…
Soltá el abdomen… las piernas… los pies…

Ahora llevá tu atención a tu respiración natural…
Sin forzarla… solo observándola…

 

Paso 1: Salir del ruido mental

Imaginá que frente a vos hay un cielo…
Y en ese cielo aparecen pensamientos como nubes…

Cada pensamiento que aparece… simplemente dejalo pasar…
No lo sigas… no lo analices…

Solo observá…

Tal vez aparezcan ideas… recuerdos… pendientes…
Eso es la mente…

Y vos ahora estás aprendiendo a no engancharte con ella

Dejá que el cielo se vaya despejando…
Poco a poco…

 

Paso 2: Conectar con el cuerpo

Ahora llevá tu atención al centro de tu pecho…
A la zona del corazón…

Respirá hacia ahí…
Como si el aire entrara y saliera desde ese espacio…

Preguntate en silencio:

¿Cómo se siente mi cuerpo en este momento?

No lo pienses… sentilo…

Tal vez hay calma…
Tal vez hay tensión…
Todo está bien…

Solo registrá…

 

Paso 3: Invocar tu intuición

Ahora, desde este estado más presente…
Vas a hacer una pregunta simple… real para vos…

Puede ser algo que estés necesitando claridad…

Formulá la pregunta internamente…

Y ahora… esperá…

No fuerces una respuesta…

 

Paso 4: Observar la respuesta

Lo que aparezca… observá cómo llega:

¿Llega como un pensamiento rápido, con muchas palabras?
¿O aparece como una sensación… una certeza tranquila… una imagen simple?

Ahora prestá atención al cuerpo:

👉 Si la respuesta viene con calma… expansión… suavidad…
Eso es intuición

👉 Si viene con urgencia… ruido… justificaciones…
Eso es mente

No rechaces nada… solo diferenciá…

 

Paso 5: Integrar

Decite internamente:

“Reconozco la voz de mi intuición porque me trae paz”

“Reconozco la voz de mi mente porque busca controlar”

Respirá profundamente…

Y permití que esa comprensión se acomode dentro tuyo…

 

Cierre

Volvé lentamente a tu respiración…
Sentí tu cuerpo apoyado…

Mové suavemente las manos… los pies…

Y cuando estés listo… abrí los ojos…

 

Quedate unos segundos en silencio después de abrirlos…
Observando cómo te sentís…

 

Recordá:
La intuición no grita…
La mente sí.

La intuición no empuja…
La mente insiste.

Y cuanto más practiques… más clara se vuelve la diferencia.

Espero que si estas en el camino de los registros akashicos esta información resuene contigo, la practica constante, la presencia en tu vida, es lo que más te permitirá conectar contigo mismo.

Saludos, mucha luz en tu vida.

Jorge Magallanes.


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